Transporte Colaborativo: Banco de horas

Think Tank Movilidad de la Fundación Corell ha publicado un interesante artículo sobre el banco de horas como solución innovadora para la movilidad en zonas rurales

El banco de horas es un sistema de incentivos necesarios para que funcione la movilidad colaborativa basado en el intercambio de tiempo y servicios de transporte (vehículo propio) entre los habitantes de una comunidad.

En las áreas rurales despobladas, la movilidad es un reto constante. La escasez de transporte público, la baja densidad de población y la dependencia del vehículo privado generan dificultades para acceder a servicios esenciales y básicos, como la salud, las compras, el empleo o la educación. Ante esta realidad, el concepto de banco de horas en un marco de movilidad colaborativa emerge como una alternativa innovadora y eficiente para optimizar los desplazamientos en comunidades con pocos recursos en infraestructura de transporte en los que, además, abunda una población escasamente motorizada.

A través de este modelo de banco de horas, los ciudadanos pueden ofrecer y solicitar transporte de manera flexible, acumulando o intercambiando horas de conducción (o servicio de movilidad) o acompañamiento. De este modo, se establece un sistema de ayuda mutua que permite optimizar el uso de los vehículos disponibles y facilitar la movilidad de quienes más lo necesitan no estando motorizados.

 

Cuatro puntos clave e incentivadores del uso del banco de horas:

Intercambio de tiempo:
Los participantes pueden actuar como conductores voluntarios, trasladando a otros miembros de la comunidad en sus vehículos a cambio de horas acumuladas que la comunidad les devolverá en su momento. Estas horas pueden ser utilizadas posteriormente cuando ellos mismos necesiten un desplazamiento o un servicio de otro tipo si están motorizados.

Incentivos locales:
Para fomentar la participación, el sistema puede incluir bonificaciones en servicios municipales, descuentos en comercios locales o incluso beneficios fiscales para quienes contribuyan regularmente con su medio de transporte.

Optimización del uso de vehículos:
En lugar de que cada persona dependa exclusivamente de su propio automóvil o de los escasos servicios de transporte público, se fomenta el uso compartido de vehículos, lo que ayuda a reducir costos, mejorar la eficiencia y disminuir la huella de carbono.

Comunidades amplias y multiservicios:
El propósito central es la movilidad, pero cualquier miembro de la comunidad que ofrece este servicio resulta recompensado por cualquier otro miembro que puede ofrecerle otro servicio que aquel pueda necesitar (acompañamiento o cuidado a un familiar, fontanería). La clave está en comunidades territoriales amplias y demanda y oferta de servicios versátil.

Apoyo a colectivos vulnerables:
Las personas mayores, estudiantes y trabajadores sin vehículo propio pueden beneficiarse especialmente de este sistema, garantizando su acceso a oportunidades laborales, sanitarias y sociales. Los beneficiarios directos pueden, a su vez, ser prestadores de servicios de contrapartida por sí o a través de familiares que quieran redimir la “deuda de tiempo” de aquellos.

 

En línea con la economía colaborativa

El banco de horas se alinea con las estrategias de movilidad sostenible y economía colaborativa, como el incentivo de “cuasi mercado” para que soluciones eficientes que en ausencia de este incentivo no se podrían implementar sin requerir grandes inversiones en infraestructuras de transporte y una lógica de mercado inasequible a muchos grupos sociales puedan aplicarse. Al facilitar la movilidad en zonas rurales, mejora la calidad de vida de sus habitantes y fortalece tanto el tejido social como la economía local.

 

Casos de éxito

Ejemplos exitosos de este tipo de iniciativas ya se han implementado en diferentes partes del mundo. Se cuenta con buenos ejemplos en países como Japón, Francia y algunos estados de EE. UU, y el Reino Unido, desde hace décadas en pequeños municipios, donde se han desarrollado plataformas comunitarias; en ellas, los vecinos se organizan para compartir trayectos y optimizar los recursos disponibles. La tecnología actual facilita cada vez más la implementación de estos esquemas que requieren de cierto rigor administrativo para la gestión de los créditos y débitos de tiempo de los participantes.

 

Pilotos en España

En España, diversas asociaciones y municipios han explorado programas piloto de transporte colaborativo, demostrando que este modelo es viable y puede adaptarse a las necesidades específicas de cada región. Entre ellas están Badalona, Tarrasa, Sabadell, San Cugat del Vallés, Sevilla, Málaga, Granada, Alicante. Los resultados de estos programas, carentes de incentivos y basados en la mera buena voluntad de los participantes, reducidos, además, a un único servicio (el carsharing) habrían sido mucho mejores de haber contado con un banco de tiempo

Si bien el banco de horas en movilidad presenta múltiples beneficios, su implementación requiere una planificación adecuada. Algunos de los desafíos clave incluyen la organización y gestión del sistema, la creación de plataformas tecnológicas accesibles para coordinar la oferta y demanda de transporte y la oferta de demanda de multiservicios de contrapartida, así como la implicación de la población sobre la importancia de participar en este tipo de iniciativas. Y el tipo de lazo comunitario que ello comporta.

 

Colaboración público-privada

Para que este modelo sea exitoso, es fundamental contar con el apoyo de administraciones locales, asociaciones vecinales y el sector privado. Las empresas de transporte pueden jugar un papel clave, integrando estos sistemas dentro de sus estrategias de responsabilidad social corporativa o desarrollando soluciones tecnológicas que faciliten su operatividad. También creando reglas y criterios de uso compartido de vehículos particulares hibridado con otros modos de transporte troncales (lanzaderas de tamaño) para los trayectos de más demanda a los que el vehículo particular no llegase.

Desde el Think Tank Movilidad, seguiremos explorando y apoyando este tipo de soluciones, convencidos de que la movilidad compartida e incentivada, con fórmulas imaginativas, es un pilar fundamental para la inclusión y el desarrollo en los territorios rurales.

 

Autor del artículo: José Antonio Herce, Doctor en Economía, socio fundador de LoRIS (Longevity & Retirement Income Solutions), miembro del Think Tank Movilidad de la Fundación Corell.

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