Madrid lo vio nacer en el año 1949, y durante seis décadas se ha sentido una persona afortunada. Quizá ha ayudado bastante el haber podido dedicarse siempre a lo que ha querido y conservar a su lado a los amigos con los que ha trabajado codo a codo.
Aunque estudió Obras Públicas, la ingeniería de Caminos Canales y Puertos y Económicas, sus profesores le orientaron pronto hacia el mundo del Transporte. Entre otras personalidades, conoció en la Universidad a Juan Miguel Villar Mir. Sus primeros trabajos estuvieron ya relacionados con el transporte, desde que formara parte de la consultoría Eyser, especializada en estudios del sector.
Manuel está enganchado al mundo del transporte, asegura que “el transporte se te mete en la sangre”. Así lo decía un buen amigo suyo y así lo ha vivido él, que pasó trabajando en la Administración más de un tercio de su vida laboral, primero como Director General de Transportes Terrestres en 1982 y luego como Secretario General de Servicios de Transporte. Irónicamente habla de su paso por el “Macroministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente“ como un penal del transporte en el que pasó 13 años, 6 meses y 2 días. Una “satisfactoria condena” de la que salió sonriendo y orgulloso de los logros conseguidos con su equipo. A Panadero se le debe la liberalización del sector aéreo, el contrato-programa 94- 98 de RENFE y la LOTT. En sus propias palabras: “Sentamos las bases del transporte actual e introdujimos la competencia en el sector dentro de un marco regulado”.
Si algo sabe hacer Manuel panadero es “cambiar el chip”. Tras su salida del Ministerio pasó a formar parte de Viajes Marsans y durante cinco años conoció mucho mundo.
Doce años después, vuelve a la carga como Director de Relaciones Institucionales de Globalia, para asesorar a las empresas de transporte de viajeros por carretera que pertenecen al grupo sobre los pliegos de los concursos concesionales que se están sucediendo. Durante todo este tiempo ha estado presente en compañías aéreas, como Air Europa, a la que como Director General le proporcionó en tan solo un año al frente, el mejor ejercicio de su historia en 2002, viniendo de una situación casi crítica.
Se ha dejado la piel en el camino y a veces ha sentido que su humor cambiaba por las presiones políticas, pero se siente muy orgulloso de su trayectoria y los logros.
Manuel Panadero tiene el futuro muy claro: tendrá más tiempo para estar con su mujer y dos hijos y con sus buenos amigos, que conserva desde la época del Ministerio. Quiere ir al teatro, al cine, montar en bicicleta y poder leer todos aquellos libros que nunca pudo, pero para ello tendrá que hacer una selección, porque son muchos. A partir de ahora, como en el famoso título de Proust, su misión será ir “En busca del tiempo perdido”.
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- “Sentamos las bases del transporte actual e introdujimos la competencia en el sector dentro de un marco regulado”.