El carné de conducir por puntos ha sido un hito en materia de seguridad vial en España. Su puesta en marcha supuso un cambio de paradigma en la política de la seguridad vial y en la concepción de la responsabilidad al volante, contribuyendo a consolidar una nueva cultura de la conducción basada en la prevención, el cumplimiento de las normas y la corresponsabilidad de los usuarios de las vías.
España, uno de los países de referencia en seguridad vial
En estos 20 años, España se ha situado entre los países europeos de referencia en materia de siniestralidad vial. Este progreso se refleja en la evolución de la tasa de mortalidad, que pasó de 128 fallecidos por millón de habitantes en 2003 — un 25% por encima de la media europea — a 37 en 2024, un 18% por debajo de dicha medida.
Estos datos han consolidado a España como el quinto país más seguro de Europa en materia de tráfico y le han situado en el puesto duodécimo entre los 34 países miembros del International Traffic Safety Data and Analysis Group (IRTAD).
Indicadores clave
La mejora también es visible en otros indicadores clave: aumento del uso del cinturón de seguridad, que pasó del 72% antes de 2006 al 98% en 2024, y de la utilización del casco, que aumentó del 96% al 98%. Asimismo, los positivos en los controles de alcoholemia descendieron del 2,6 al 1 por ciento y el porcentaje de vehículos detectados por radar circulando más de 20 km/h por encima del límite permitido se redujo del 5,45% al 0,06 %.
Sanciones
En los veinte años de vigencia del Permiso por Puntos se han tramitado más de 22 millones de sanciones con detracción de puntos, lo que pone de manifiesto su papel como herramienta para corregir conductas de riesgo y promover una conducción más segura. Aunque el volumen de puntos retirados ha aumentado en los últimos años, este incremento responde a las modificaciones normativas que han endurecido determinadas infracciones más que a un deterioro generalizado del comportamiento de los conductores.
Cambios
Entre los cambios introducidos destaca el aumento de la pérdida de puntos para las infracciones más graves relacionadas con el consumo de alcohol y drogas (que pasaron de detraer 4 a 6 puntos), así como con el uso del teléfono móvil en la mano (que pasaron de detraer 3 a 6 puntos), y no utilizar el cinturón de seguridad, el casco y demás elementos de protección (que pasaron de 3 a 4 puntos detraídos).
Conductores infractores
El porcentaje de conductores del censo sancionados con infracciones que conllevan pérdida de puntos alcanzó su máximo en 2009 con un 5,2% y desde 2016 se mantiene estable entre el 3,7% y el 4,1%, reflejando una mejora sostenida en el cumplimiento de las normas de circulación.
Saldo de puntos
Esta tendencia también se aprecia en el saldo de puntos de los conductores. En 2024, cerca del 73% conserva los 15 puntos íntegros y más del 90% mantiene 12 puntos o más. Asimismo, el saldo medio supera los 13,5 puntos por conductor, lo que evidencia una mejora general de los comportamientos al volante.
Reducido número de reincidencia
No obstante, hay que destacar que persiste un grupo reducido de infractores reincidentes. En estas dos décadas más de 353.000 conductores perdieron el permiso por agotar su saldo de puntos, con un máximo registrado en 2019 cuando se contabilizaron 39.505 pérdidas de vigencia, situándose la media anual en más de 20.000.
Reeducación
La experiencia acumulada muestra también que la pérdida de puntos cumple una labor reeducadora. Más del 91% de los conductores que han perdido la vigencia de su permiso lo han hecho una sola vez, mientras que cerca del 8% ha reincidido en dos ocasiones. Los casos más persistentes con tres o más pérdidas del permiso son minoritarios, con apenas el 1,1% de las pérdidas de vigencia que se han registrado desde la implantación del sistema.
Desde la implantación del sistema se han impartido cerca de 142.000 cursos, por los que han pasado más de un millón de conductores, con una tasa de aprovechamiento superior al 99%.