ANETRA denuncia el “absurdo regulatorio” de impedir el Playa Bus a San Sebastián para proteger una concesión caducada

ANETRA reclama reformar la LOTT y el ROTT para permitir, con las debidas garantías, la venta plaza a plaza en determinados servicios discrecionales vinculados al ocio, el turismo, los eventos y otras nuevas demandas de movilidad

La Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares (ANETRA) denuncia el “absurdo regulatorio” que ha llevado a impedir los viajes del conocido Playa Bus entre Logroño y San Sebastián después de la denuncia presentada por la empresa operadora del servicio regular entre ambas ciudades, al considerar que estos desplazamientos podían entrar en competencia con los tráficos protegidos por su concesión.

La intervención administrativa derivada de esa denuncia provocó inicialmente la suspensión de diferentes servicios de Playa Bus organizados desde La Rioja. Parte de ellos han podido ya recuperarse y vuelven a comercializarse viajes desde Logroño a destinos como Lekeitio, San Juan de Luz, Zarautz, Hendaya, Hondarribia, Capbreton o Laredo. San Sebastián, precisamente el destino objeto de la denuncia de la empresa que opera la línea regular, continúa excluido de la programación.

 

Freno a las nuevas soluciones de movilidad

Para ANETRA, el episodio pone de manifiesto de forma especialmente clara hasta qué punto la actual regulación del transporte de viajeros por carretera puede estar frenando nuevas soluciones de movilidad demandadas por los ciudadanos.

La Asociación considera particularmente difícil de justificar que la protección de los derechos de exclusividad de una concesión pueda utilizarse para impedir en 2026 una iniciativa de estas características cuando, según los datos concesionales manejados por ANETRA, esa concesión tiene su origen en 1987 y su plazo contractual figura oficialmente finalizado desde el 27 de julio de 2014.

 

Carmen González, directora de ANETRA:

“Resulta muy difícil explicar que una empresa pueda denunciar una nueva solución de movilidad apelando a la exclusividad de una concesión nacida hace casi cuarenta años y cuyo plazo contractual terminó hace doce. Si la aplicación de nuestra regulación conduce a este resultado, tenemos que preguntarnos seriamente si las reglas están respondiendo a la movilidad que necesitan hoy los ciudadanos”.

 

Una protección que no puede convertirse en una barrera frente a cualquier nueva iniciativa

ANETRA subraya que no cuestiona la necesidad de garantizar adecuadamente los servicios públicos regulares de viajeros. Lo que considera necesario revisar es una interpretación de esa protección que pueda terminar convirtiendo cualquier coincidencia parcial de tráficos en una barrera prácticamente automática frente a nuevas iniciativas empresariales.

Indica que desde 1987 han cambiado profundamente los hábitos de movilidad, el turismo, la tecnología, los canales de comercialización y la forma en la que los ciudadanos organizan y contratan sus desplazamientos. Reitera que han surgido nuevas formas de ocio, grandes acontecimientos culturales y deportivos, demandas estacionales y necesidades puntuales de transporte que hace cuatro décadas difícilmente podían anticiparse.

 

Ha cambiado la sociedad y ha cambiado la movilidad. La regulación también tiene que ser capaz de evolucionar

El Playa Bus representa, a juicio de ANETRA, un buen ejemplo. Existe una demanda concreta de ciudadanos que desean desplazarse colectivamente a determinados destinos durante los meses de verano, existen empresas de transporte capacitadas para prestar el servicio y existe una alternativa que permite realizar esos viajes en autocar en lugar de mediante decenas de vehículos particulares. Sin embargo, la posibilidad de que una parte del recorrido coincida con un tráfico concesional puede impedir que esa oferta y esa demanda lleguen a encontrarse.

Para ANETRA, proteger un servicio regular no debería significar blindar de manera indefinida el mercado frente a cualquier producto nuevo de movilidad, especialmente cuando se trata de servicios estacionales, ocasionales o vinculados a demandas muy concretas que no pretenden sustituir estructuralmente a una línea regular.

 

El ciudadano no puede ser quien pague las consecuencias

La Asociación llama además la atención sobre una cuestión esencial: quienes terminan sufriendo las consecuencias de estas restricciones son los usuarios.

La suspensión afectó a ciudadanos que ya habían contratado o previsto sus desplazamientos y a personas para las que estos autocares representan una alternativa asequible, segura y accesible para llegar durante el verano a distintos destinos de costa.

ANETRA considera legítimo preguntarse qué interés general se protege cuando se impide un servicio colectivo solicitado por los ciudadanos para preservar los derechos de exclusividad asociados a una concesión cuyo plazo contractual, según la información disponible, finalizó en 2014.

“La política de movilidad debe estar diseñada pensando en las necesidades del ciudadano. El sistema concesional es un instrumento para garantizar servicios públicos, no un fin en sí mismo. Cuando el instrumento termina impidiendo soluciones que los propios usuarios están demandando, es necesario revisar las reglas”, afirma Carmen González.

Para ANETRA, el principio debe ser claro: el sistema de transporte debe estar al servicio de los ciudadanos y no los ciudadanos al servicio del sistema concesional.

 

La contradicción con los objetivos de movilidad sostenible

La asociación señala que este caso pone de manifiesto además una contradicción con los objetivos de movilidad sostenible defendidos por las propias Administraciones. Y lanza una reflexión, si durante años se ha reclamado reducir la utilización individual del vehículo privado, aumentar la ocupación de los medios de transporte y potenciar soluciones colectivas que contribuyan a disminuir el tráfico, las emisiones y la congestión, el Playa Bus responde precisamente a esa lógica: decenas de personas realizan conjuntamente en un autocar un desplazamiento que, de otra forma, muchas de ellas efectuarían en vehículos particulares.

ANETRA considera incoherente promover desde las políticas públicas la movilidad colectiva y compartida y, al mismo tiempo, mantener un marco regulatorio que dificulta que las empresas puedan ofrecer nuevas soluciones colectivas cuando aparece una demanda real.

“Un autocar lleno de viajeros que sustituye potencialmente a decenas de coches debería entenderse como una oportunidad desde el punto de vista de la movilidad sostenible, no como un problema regulatorio”, sostiene la Asociación.

 

ANETRA reclama acabar con la “ley del embudo”

El caso del Playa Bus vuelve a poner sobre la mesa lo que ANETRA viene calificando desde hace tiempo como una “ley del embudo” en determinados ámbitos del transporte de viajeros por carretera: una protección extraordinariamente amplia para los tráficos concesionales y unas restricciones muy severas para las empresas discrecionales cuando tratan de innovar, desarrollar nuevos productos o atender nuevas demandas.

La consecuencia, en su opinión, es un mercado en el que algunas empresas disfrutan de una elevada protección de determinados tráficos mientras otras encuentran importantes obstáculos para ofrecer servicios que los ciudadanos están dispuestos a contratar.

ANETRA insiste en que proteger el transporte regular y favorecer la innovación del transporte discrecional no son objetivos incompatibles. La regulación debe ser capaz de garantizar ambos.

La Asociación reclama por ello una modificación de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT) y de su Reglamento (ROTT) que permita, con las garantías necesarias, la venta plaza a plaza en determinados servicios discrecionales relacionados con actividades turísticas y de ocio, acontecimientos culturales y deportivos y otras necesidades específicas o puntuales de movilidad.

 

Una llamada a modernizar el modelo

Para ANETRA, el conflicto del Playa Bus debería servir para abrir una reflexión más amplia sobre el modelo de transporte de viajeros por carretera en España. “¿Tiene sentido que en 2026 se impida a un grupo de ciudadanos desplazarse colectivamente en un autocar a la playa porque una empresa denuncia que ese viaje afecta a la exclusividad de una concesión nacida en 1987 y cuyo plazo contractual terminó en 2014? Esa es la pregunta que este caso obliga a responder”, señala Carmen González.

La Asociación considera que España necesita un marco regulatorio que proporcione seguridad jurídica a todos los operadores permitiendo innovar al transporte discrecional y responder a nuevas formas de movilidad que hace décadas no existían.

El Playa Bus, señala ANETRA, no es un problema aislado. Es el ejemplo de una regulación que necesita evolucionar para evitar que la protección del modelo existente termine convirtiéndose en una barrera frente a la innovación, la competencia y las nuevas necesidades de los ciudadanos.

 

Reforma de la LOTT y el ROTT

Por ello, ANETRA reclama abordar la reforma de la LOTT y del ROTT y establecer un marco específico que haga posible la comercialización plaza a plaza de determinados servicios discrecionales bajo demanda.

No podemos hablar de movilidad sostenible, innovación y descarbonización mientras gestionamos nuevas demandas de movilidad con una concepción del mercado diseñada hace casi cuarenta años.  La movilidad de 2026 necesita reglas de 2026. Y esas reglas deben proteger los servicios públicos, pero también la competencia, la innovación, la iniciativa de las pymes y, por encima de todo, la capacidad del ciudadano para elegir cómo quiere moverse”, concluye la directora de ANETRA.

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