La Selección Española masculina de fútbol ha vuelto a proclamarse campeona en el Mundial de Fútbol 2026. Llegó con sus dos estrellas en la camiseta y la Copa desde Estados Unidos ayer 20 de julio en un avión de Iberia, el Paco de Lucía.
Celebración a bordo de un autobús
La celebración en la calle, precedida por la visita al Palacio de la Zarzuela y La Moncloa, comenzó a bordo de un autobús de doble piso desde donde el equipo compartió su alegría y enseñó la Copa Mundial por las calles de la capital hasta llegar a la Plaza de Cibeles. Una vez allí, frente a una multitud de aficionados, en el escenario se sucedieron diversas actuaciones que amenizaron la fiesta.
Una cadena de autobuses antes de alzar la Copa
Antes de subirse al autobús de la fiesta por las calles madrileñas, ya se habían subido a otro: el que les esperaba al pie del avión en la pista en el aeropuerto.
Y no fue el único. Como es habitual, cada desplazamiento desde sus hoteles a los estadios donde se jugaron los partidos en las diferentes ciudades anfitrionas del evento deportivo, se realizó en autocar. No solo son vehículos que les llevan a su trabajo, sino que están adaptados a sus necesidades, para que se sientan cómodos de camino al campo de juego.
El autobús, protagonista discreto
Como se dijo en el Curso de Verano de Confebus, “el autobús hace su trabajo sin que se vea, sin ser protagonista”. Aunque en el sector sabemos que, sin bus, no hay fiesta cuando somos Campeones del Mundo, ni tampoco llevaríamos juntos de boda a nuestros familiares y amigos, ni a los niños del cole de excursión, ni a los universitarios de vuelta a casa en un pequeño pueblo por Navidad, ni los turistas podrían disfrutar de las maravillas que esconde nuestro país… Pero es que, sin autobús, tampoco sería fácil llegar a trabajar, o a estudiar o de vacaciones cuando somos mayores, como se contó en el Foro ANETRA. El sector lo sabe y lo saben también quienes lo usan, aunque no lo piensen cada día al subirse.